Alimentación saludable para la hepatitis alcoholica

Dieta para la hepatitis alcohólica

El consumo excesivo de alcohol es la principal causa de la hepatitis alcohólica, por lo que la eliminación de cualquier tipo de bebida alcohólica será el primer paso en este tipo de dieta para la hepatitis. A esto habrá que añadirle cambios en los hábitos alimenticios y en el estilo de vida, dando paso a hábitos más saludables como hacer deporte y eliminar el tabaco.

La dieta como tratamiento de la hepatitis alcohólica

Dado que la hepatitis alcohólica se produce por un exceso de consumo de alcohol, deberemos empezar por comprobar si existe algún tipo de problema o adicción a las bebidas alcohólicas. Esto es importante para el tratamiento, ya que el alcohol en este tipo de hepatitis produce una inflamación muy aguda del hígado, la cual puede acabar derivando en una de las enfermedades del hígado más peligrosas: la cirrosis. Por eso, es fundamental eliminar todo el alcohol de la dieta para un hepatópata, además de añadir los siguientes hábitos saludables:

  • Dejar de fumar para evitar acelerar el desarrollo de la enfermedad hacía estadios más graves.


  • Llevar una dieta equilibrada: al igual que en la dieta para la hepatitis A es importante mantener un peso sano gracias a un aporte nutricional saludable que permita ingerir alimentos ricos en vitaminas y energía para combatir los síntomas de cansancio y agotamiento. Y eso implica mantener un consumo de proteínas adecuado aunque sea uno de los nutrientes más difíciles de procesar por el hígado ya que son alimentos energéticos básicos para nuestra musculatura.
  • Eliminar alimentos con mucha grasa o sal: tanto las grasas y el socio excesivo pueden colapsar aún más el hígado, por lo que al igual que en la dieta para hipertensos habrá que limitarlos al mínimo posible o sustituirlos por condimentos más sanos como el limón o grasas vegetales.

Dieta para limpiar el hígado con hepatitis alcohólica

El alcohol no sólo es nocivo para los enfermos de hepatitis, sino que es tóxico para el hígado y el cuerpo en general porque deshidrata. Por eso hay que apostar por una dieta para el hígado rica en líquidos saludables e hidratarnos bien, como en la dieta para la hepatitis C. Si no se llevan a cabo dietas saludables adecuadas, se mantienen los malos hábitos y no se apuesta por una vida saludable, puede que nuestro hígado quede tan dañado que, al igual que en la hepatitis autoinmune de rápida velocidad, sea necesario un trasplante.

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